Se fundieron los plomos
5/11/2011
El mes de noviembre no pudo comenzar peor para la UD San Pancracio. En un fin de semana lluvioso y aciago, un chaparrón extra cayó en Sant Joan Despí, puesto que los dos equipos del club, amateur y junior, salieron escaldados en campo propio en sus respectivos choques contra Unificación Bellvitge y Sant Just Atlétic. Especialmente dolorosa fue la derrota de los chicos de Chus ante el conjunto hospitalense, una debacle en mayúsculas, que supuso la peor derrota en casa de los últimos años (1-6) en un partido que tuvo un claro dominador de principio a fin.
Poco hay que objetar. Las causas de la hecatombe no se pueden remitir meramente ni a la labor arbitral, muy tarjetera con el conjunto local, ni en una mala tarde del portero ni a la falta de entendimiento de la defensa. Tampoco a las bajas, ni a la reaparición forzosa o al estado de forma mejorable de los jugadores en el campo ni a la falta de motivación. Y tampoco se puede achacar la culpa a la meteorología. La cuestión es que la Unificación Bellvitge, equipo que apenas había marcado 7 goles en los 8 partidos anteriores, fue superior en casi todos los aspectos del juego, jugó un partido espectacular y completísimo, dispuso de muchísimas ocasiones, creadas gracias a un juego de gran velocidad y supo aprovechar los errores locales gracias a una pegada brutal (y aún pudo ser más letal). Supo asentarse a la perfección en el campo, se manejó con gran plasticidad y aplastó a un Sanpa nada inspirado como un rodillo. Aunque el resultado probablemente no refleje la diferencia real entre ambos equipos, sí que refleja a la perfección lo que ocurrió en el encuentro. La Unificación estuvo brillante y el Sanpa estuvo lejos de tener su día.
Apenas había pasado dos minutos de juego cuando los hospitalenses abrieron el marcador. Falta de entendimiento a la hora del echar el fuera de juego y mano a mano visitante, que define bien ante Alberto, que llega a desviar, pero no lo suficiente, el balón en dirección al fondo de la red. Ni los más pesimistas por el bando local ni los más optimistas por el bando visitante podrían presagiar que esto solo era el “principio” (y nunca mejor dicho). Pese a todo, la sensación era que aquello había sido un pequeño accidente, ante el cual el equipo local podía enderezar la situación, puesto que su reacción sería inmediata. De Teruel a Teruel, Marc recibe el balón en la franja derecha del área visitante y se saca un pase fuerte y raso al segundo palo para que Ricard remate a placer tras fallar el defensor en el despeje. Así que todo parecía volver al punto de inicio al cabo de seis intensos minutos, como si nada hubiera pasado y quedaran todo el partido por delante.
Sin embargo, el tanto visitante inicial estuvo muy lejos de ser un espejismo. Alberto tuvo que intervenir con las manos para evitar el segundo tanto rival en un disparo al borde del área y pronto se vio que iba a tener una tarde-noche ajetreada. Los hospitalenses se plantaban en las proximidades del área con relativa facilidad, gracias en parte a su poderoso juego de anticipación en defensa y sus transiciones rápidas en ataque, que encontraba mucho espacio para pensar y maniobrar en la línea de medios y, de esta manera, buscar la espalda de los defensores rivales cuando estaban adelantados o el pase corto para la recepción de espaldas y obertura de sus delanteros cuando la defensa verdiamarilla estaba más atrasada.
Pese a disponer de dos claras ocasiones, cuyos disparos se marcharon ligeramente por encima del larguero con todo a favor, la Uni acabaría encontrando el gol de la manera fortuita en una jugada a pelota parada. A la media hora, una acción de juego peligroso señalado cerca del área del Sanpa acabó con un tiro libre indirecto que no pudo atajar Alberto y tampoco desaprovechó completamente solo un jugador visitante. 1-2.
Esta vez no hubo reacción. La Uni reculó un poco y el Sanpa pasó momentos de atasco. Estuvo muy bien tapado por las bandas y los laterales no encontraban la manera de progresar ni conectar con los interiores, mientras que el centro del campo se hacía inabastable para Ramon y Carrillo ante la creciente distancia de las líneas defensaataque, la rapidez de acción de los medios rivales y la falta de espacios existente en campo contrario. Mientras los locales tenían que disputar cada balón siempre ante más de un rival, los visitantes conseguían recibir cada vez más sueltos.
No obstante, la diferencia mínima permitía albergar algunas esperanzas para los de Sant Joan Despí. Los de Bellvitge tardarían poco en borrarlas. Apenas habían pasado cinco minutos, cuando una sucesión de saques de esquinas tuvieron en jaque al equipo local. El primero acabó con Alberto y Alfonso sacándola de la línea de meta in extremis; poco después, el arquero del Sanpa volvió a intervenir para enviarla de nuevo a corner. Y en el tercero llegaría, ironías de la vida, el tercero (para los visitantes). Poco después, el poste repelería lo que hubiera sido el 1-4.
Paco y Óscar entraron para reforzar la defensa por unos agotados Ramon y Andrés, ambos con tarjeta amarilla, pero la sangría ya no se podría detener. Los jugadores de la Uni estaban crecidos y exultantes y a los del Sanpa no les salía nada. En el minuto 59, llegaría el cuarto, tras una mala salida de Alberto, y en el 68 llegaría el quinto. Y, en plena impotencia local que, en búsqueda de un gol que devolviera los ánimos al equipo, llegaría el 1-6 definitivo en pleno festival visitante.
No puede decirse que, en esta infausta segunda parte, el Sanpa no lo intentara. Luis y Albert Guardia, que entraron por Jose y Marc, dispusieron de ocasiones. Alfonso también buscó portería, pero encontró las manos del portero local. Se intentó de todas las maneras posibles, con mucha más llegada que en el primer tiempo, pero no hubo manera. El pitido final del árbitro daría conclusión a un acto cuyo mensaje positivo es que solo se perdieron tres puntos, se ha descendido únicamente un puesto en la tabla (ahora 9º) y no hubo que lamentar ni lesiones ni expulsiones estúpidas (desde la Unificación Bellvitge han agradecido explícitamente a la UD San Pancracio que se tomara con tanta deportividad un resultado tan negativo, algo que, por desgracia, no todos los equipos asumen de la misma manera). Nadie duda que, después de esta dura caída, el conjunto de Sant Joan Despí volverá a levantarse.
5/11/2011
El mes de noviembre no pudo comenzar peor para la UD San Pancracio. En un fin de semana lluvioso y aciago, un chaparrón extra cayó en Sant Joan Despí, puesto que los dos equipos del club, amateur y junior, salieron escaldados en campo propio en sus respectivos choques contra Unificación Bellvitge y Sant Just Atlétic. Especialmente dolorosa fue la derrota de los chicos de Chus ante el conjunto hospitalense, una debacle en mayúsculas, que supuso la peor derrota en casa de los últimos años (1-6) en un partido que tuvo un claro dominador de principio a fin.Poco hay que objetar. Las causas de la hecatombe no se pueden remitir meramente ni a la labor arbitral, muy tarjetera con el conjunto local, ni en una mala tarde del portero ni a la falta de entendimiento de la defensa. Tampoco a las bajas, ni a la reaparición forzosa o al estado de forma mejorable de los jugadores en el campo ni a la falta de motivación. Y tampoco se puede achacar la culpa a la meteorología. La cuestión es que la Unificación Bellvitge, equipo que apenas había marcado 7 goles en los 8 partidos anteriores, fue superior en casi todos los aspectos del juego, jugó un partido espectacular y completísimo, dispuso de muchísimas ocasiones, creadas gracias a un juego de gran velocidad y supo aprovechar los errores locales gracias a una pegada brutal (y aún pudo ser más letal). Supo asentarse a la perfección en el campo, se manejó con gran plasticidad y aplastó a un Sanpa nada inspirado como un rodillo. Aunque el resultado probablemente no refleje la diferencia real entre ambos equipos, sí que refleja a la perfección lo que ocurrió en el encuentro. La Unificación estuvo brillante y el Sanpa estuvo lejos de tener su día.
Apenas había pasado dos minutos de juego cuando los hospitalenses abrieron el marcador. Falta de entendimiento a la hora del echar el fuera de juego y mano a mano visitante, que define bien ante Alberto, que llega a desviar, pero no lo suficiente, el balón en dirección al fondo de la red. Ni los más pesimistas por el bando local ni los más optimistas por el bando visitante podrían presagiar que esto solo era el “principio” (y nunca mejor dicho). Pese a todo, la sensación era que aquello había sido un pequeño accidente, ante el cual el equipo local podía enderezar la situación, puesto que su reacción sería inmediata. De Teruel a Teruel, Marc recibe el balón en la franja derecha del área visitante y se saca un pase fuerte y raso al segundo palo para que Ricard remate a placer tras fallar el defensor en el despeje. Así que todo parecía volver al punto de inicio al cabo de seis intensos minutos, como si nada hubiera pasado y quedaran todo el partido por delante.
Sin embargo, el tanto visitante inicial estuvo muy lejos de ser un espejismo. Alberto tuvo que intervenir con las manos para evitar el segundo tanto rival en un disparo al borde del área y pronto se vio que iba a tener una tarde-noche ajetreada. Los hospitalenses se plantaban en las proximidades del área con relativa facilidad, gracias en parte a su poderoso juego de anticipación en defensa y sus transiciones rápidas en ataque, que encontraba mucho espacio para pensar y maniobrar en la línea de medios y, de esta manera, buscar la espalda de los defensores rivales cuando estaban adelantados o el pase corto para la recepción de espaldas y obertura de sus delanteros cuando la defensa verdiamarilla estaba más atrasada.
Pese a disponer de dos claras ocasiones, cuyos disparos se marcharon ligeramente por encima del larguero con todo a favor, la Uni acabaría encontrando el gol de la manera fortuita en una jugada a pelota parada. A la media hora, una acción de juego peligroso señalado cerca del área del Sanpa acabó con un tiro libre indirecto que no pudo atajar Alberto y tampoco desaprovechó completamente solo un jugador visitante. 1-2.
Esta vez no hubo reacción. La Uni reculó un poco y el Sanpa pasó momentos de atasco. Estuvo muy bien tapado por las bandas y los laterales no encontraban la manera de progresar ni conectar con los interiores, mientras que el centro del campo se hacía inabastable para Ramon y Carrillo ante la creciente distancia de las líneas defensaataque, la rapidez de acción de los medios rivales y la falta de espacios existente en campo contrario. Mientras los locales tenían que disputar cada balón siempre ante más de un rival, los visitantes conseguían recibir cada vez más sueltos.
No obstante, la diferencia mínima permitía albergar algunas esperanzas para los de Sant Joan Despí. Los de Bellvitge tardarían poco en borrarlas. Apenas habían pasado cinco minutos, cuando una sucesión de saques de esquinas tuvieron en jaque al equipo local. El primero acabó con Alberto y Alfonso sacándola de la línea de meta in extremis; poco después, el arquero del Sanpa volvió a intervenir para enviarla de nuevo a corner. Y en el tercero llegaría, ironías de la vida, el tercero (para los visitantes). Poco después, el poste repelería lo que hubiera sido el 1-4.Paco y Óscar entraron para reforzar la defensa por unos agotados Ramon y Andrés, ambos con tarjeta amarilla, pero la sangría ya no se podría detener. Los jugadores de la Uni estaban crecidos y exultantes y a los del Sanpa no les salía nada. En el minuto 59, llegaría el cuarto, tras una mala salida de Alberto, y en el 68 llegaría el quinto. Y, en plena impotencia local que, en búsqueda de un gol que devolviera los ánimos al equipo, llegaría el 1-6 definitivo en pleno festival visitante.
No puede decirse que, en esta infausta segunda parte, el Sanpa no lo intentara. Luis y Albert Guardia, que entraron por Jose y Marc, dispusieron de ocasiones. Alfonso también buscó portería, pero encontró las manos del portero local. Se intentó de todas las maneras posibles, con mucha más llegada que en el primer tiempo, pero no hubo manera. El pitido final del árbitro daría conclusión a un acto cuyo mensaje positivo es que solo se perdieron tres puntos, se ha descendido únicamente un puesto en la tabla (ahora 9º) y no hubo que lamentar ni lesiones ni expulsiones estúpidas (desde la Unificación Bellvitge han agradecido explícitamente a la UD San Pancracio que se tomara con tanta deportividad un resultado tan negativo, algo que, por desgracia, no todos los equipos asumen de la misma manera). Nadie duda que, después de esta dura caída, el conjunto de Sant Joan Despí volverá a levantarse.Ficha del Partido San Pancracio "A"
Por otro lado, tal y como se exponía al principio, el Junior tuvo una sensación de deja vu respecto a la semana anterior, al volver a repetir resultado y dinámica de partido. Según Ferragut Press, no jugaron mal y no merecieron ese resulado. Se crearon muchas ocasiones, pero fueron incapaces de meter gol. Muy de la época de Pau y Manolo. Todos desesperados arriba para remontar (montón de ocasiones falladas) y a la contra van cayendo goles. ¡Lástima!
Ficha del Partido San Pancracio "J"
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