Queridos jugadores, directivos, socios y simpatizantes,
“En esta hora tan difícil, tal vez la más funesta de nuestra historia en Tercera Catalana (quizá porque hasta septiembre de este año no existía la Tercera Catalana), envío a todos nuestros aficionados, tanto en Sant Joan Despí como en el extranjero, sean de la condición social o política, raza, etnia, religión, secta, estado civil, orientación sexual, profesión, afición deportiva, suburbio, estilo de delincuencia, tipo de cabello o tipo de onanista que sean, este mensaje, que habla con la misma profundidad de los sentimientos de cada uno de vosotros como si yo fuera capaz de cruzar el umbral y hablar con vosotros en persona como si estuviéramos en el Bar de Isidro y escucháramos la voz de Rafi.
Por quinta vez en esta temporada, hemos caído derrotados. Una y otra vez, hemos tratado de encontrar una salida victoriosa a esta racha, a pesar de nuestras destacadas ausencias y los deseos de vencer a nuestros enemigos, pero la fortuna no nos ha acompañado. Hemos sido forzados a participar con bajas, con lo puesto, con la ropa ajustada para marcar barriga, con “Just For Men” para ocultar las canas (las del pecho, por supuesto), y todo ello para afrontar el reto de una doctrina, que si prevaleciera, sería fatal para cualquier orden civilizado en el mundo (aparte de la prohibición de fumar en espacios públicos, mear en la calle, tirarse pedos por televisión y decir “groserías” a los seres del sexo opuesto, sean de la especie que sean).
Es esa doctrina de que debemos afrontar un fatal destino, agachar la cabeza, tener la autoestima baja, la de consolarnos observando lo feo que es el engendro de Belén Esteban, lo mal que están los pobrecitos jugadores de la NBA durante el cierre patronal, lo justa que es la dimisión del cabrón de Berlusconi por no habernos invitado nunca a un bunga-bunga o lo sacrificado que es para la monarquía británica que la hermana de la nieta política de la reina satisfaga a la aristocracia todas las noches. Incluso creernos que el zopaz de Madiano Dajoy está aquí para salvarnos. Esa doctrina que dice que no valemos, que somos incapaces de marcar un gol, de que no podemos ganar en campos ajenos. Tal doctrina, despojada de todo disfraz, es seguramente la mera doctrina primitiva que pareciera adecuada para algunos, y si esta doctrina fuera establecida a través del mundo, la categoría de nuestro propio club y de toda la Mancomunidad Sanpera estarían en peligro.
Pero mucho más allá de esto, nuestros delanteros han sido cautivos de una falta de confianza, como si todos los entrenamientos, partidillos con el Junior y estancias en el bar no fueran suficientes. Este es el punto final que nos hace reflexionar. Aunque la suerte no nos haya sonreído hemos luchado, hemos dado la cara, lo hemos intentado. Solo es cuestión de tiempo la llegada de los resultados que merecemos. Nos leeremos el libro de Donato “Fuerza para Vivir”, repasaremos en grupo los videos de autoayuda del “El Secreto” (aunque alguno lo critique porque no se vea un solo pezón), nos repetiremos ante el espejo (y sin carcajadas) “soy un crack” en diferentes idiomas y/o lenguajes articulados, disertaremos sobre la teoría del Superhombre de la filosofía de Nietzsche, intentaremos reequilibrar la máxima oriental de “Mens Pervertis in Corpore Cacciondis”, recitaremos mantras (que no tienen nada que ver con el Kamasutra) antes del partido, realizaremos viajes astrales antes de los desplazamientos para encontrar el punto espiritual de los campos contrarios (eso sí, cuidado con los yonkis), aprenderemos a perdonar a los árbitros y dejarlos ir en paz aunque tengamos ganas de soltarles dos hostias (o tres) y llevaremos escrito en nuestras camisetas “We are the champions” escrito con runas. Todo ello porque, por el bien de todo lo que amamos, por las cervezas y las bravas, es impensable que nosotros nos neguemos afrontar tal reto.
Es por este supremo propósito que ahora llamó a mi pueblo en casa y a mis pueblos través del Llobgregat y el Barcelonès, que hagan suya esta causa. Les pido que se mantengan en calma y firmes y unidos en este período de prueba. La tarea será difícil. Puede haber días oscuros (estancias en “afters” aparte) por delante, y que la liga no solo se juegue en el campo de fútbol, nosotros nos queda hacer aquello que creemos que es correcto y con reverencia entregar nuestra causa al Sanpa. Si todos y cada uno de nosotros nos mantenemos fieles y estamos preparados para cualquier servicio o sacrificio que éste demande, entonces con el espíritu de Pierre, el alma de Jose Luis, las manos de Patrick y la ayuda de Marc y los demás lesionados, nosotros prevaleceremos.”
¡¡¡¡Larga vida al Sanpa!!!
PD: La comida del domingo estuvo fantástica (me refiero a la que hubo antes de que nos dispersáramos).
PD2: Cualquier parecido entre este discurso y los de Jose Luis son mera coincidencia, no sé si casual o causal. De hecho, los de Jose Luis, no solo son mejores, sino que son auténticos y llevan la Denominación de Origen, no como éste, dónde se han copiado algunas palabras de lo que escribió un discursista inglés después de tomarse varias pintas de Guinness (curiosamente, una cerveza irlandesa) y fumarse una pipa de opio. Muy apropiado, teniendo en cuenta que Winston Churchill, primer ministro británico durante la II Guerra Mundial, se cascaba dos botellas de whisky diarias. Eso sí, bebía Scotch. Ante todo, hay que promocionar el producto nacional.
“En esta hora tan difícil, tal vez la más funesta de nuestra historia en Tercera Catalana (quizá porque hasta septiembre de este año no existía la Tercera Catalana), envío a todos nuestros aficionados, tanto en Sant Joan Despí como en el extranjero, sean de la condición social o política, raza, etnia, religión, secta, estado civil, orientación sexual, profesión, afición deportiva, suburbio, estilo de delincuencia, tipo de cabello o tipo de onanista que sean, este mensaje, que habla con la misma profundidad de los sentimientos de cada uno de vosotros como si yo fuera capaz de cruzar el umbral y hablar con vosotros en persona como si estuviéramos en el Bar de Isidro y escucháramos la voz de Rafi.Por quinta vez en esta temporada, hemos caído derrotados. Una y otra vez, hemos tratado de encontrar una salida victoriosa a esta racha, a pesar de nuestras destacadas ausencias y los deseos de vencer a nuestros enemigos, pero la fortuna no nos ha acompañado. Hemos sido forzados a participar con bajas, con lo puesto, con la ropa ajustada para marcar barriga, con “Just For Men” para ocultar las canas (las del pecho, por supuesto), y todo ello para afrontar el reto de una doctrina, que si prevaleciera, sería fatal para cualquier orden civilizado en el mundo (aparte de la prohibición de fumar en espacios públicos, mear en la calle, tirarse pedos por televisión y decir “groserías” a los seres del sexo opuesto, sean de la especie que sean).
Es esa doctrina de que debemos afrontar un fatal destino, agachar la cabeza, tener la autoestima baja, la de consolarnos observando lo feo que es el engendro de Belén Esteban, lo mal que están los pobrecitos jugadores de la NBA durante el cierre patronal, lo justa que es la dimisión del cabrón de Berlusconi por no habernos invitado nunca a un bunga-bunga o lo sacrificado que es para la monarquía británica que la hermana de la nieta política de la reina satisfaga a la aristocracia todas las noches. Incluso creernos que el zopaz de Madiano Dajoy está aquí para salvarnos. Esa doctrina que dice que no valemos, que somos incapaces de marcar un gol, de que no podemos ganar en campos ajenos. Tal doctrina, despojada de todo disfraz, es seguramente la mera doctrina primitiva que pareciera adecuada para algunos, y si esta doctrina fuera establecida a través del mundo, la categoría de nuestro propio club y de toda la Mancomunidad Sanpera estarían en peligro.
Pero mucho más allá de esto, nuestros delanteros han sido cautivos de una falta de confianza, como si todos los entrenamientos, partidillos con el Junior y estancias en el bar no fueran suficientes. Este es el punto final que nos hace reflexionar. Aunque la suerte no nos haya sonreído hemos luchado, hemos dado la cara, lo hemos intentado. Solo es cuestión de tiempo la llegada de los resultados que merecemos. Nos leeremos el libro de Donato “Fuerza para Vivir”, repasaremos en grupo los videos de autoayuda del “El Secreto” (aunque alguno lo critique porque no se vea un solo pezón), nos repetiremos ante el espejo (y sin carcajadas) “soy un crack” en diferentes idiomas y/o lenguajes articulados, disertaremos sobre la teoría del Superhombre de la filosofía de Nietzsche, intentaremos reequilibrar la máxima oriental de “Mens Pervertis in Corpore Cacciondis”, recitaremos mantras (que no tienen nada que ver con el Kamasutra) antes del partido, realizaremos viajes astrales antes de los desplazamientos para encontrar el punto espiritual de los campos contrarios (eso sí, cuidado con los yonkis), aprenderemos a perdonar a los árbitros y dejarlos ir en paz aunque tengamos ganas de soltarles dos hostias (o tres) y llevaremos escrito en nuestras camisetas “We are the champions” escrito con runas. Todo ello porque, por el bien de todo lo que amamos, por las cervezas y las bravas, es impensable que nosotros nos neguemos afrontar tal reto.Es por este supremo propósito que ahora llamó a mi pueblo en casa y a mis pueblos través del Llobgregat y el Barcelonès, que hagan suya esta causa. Les pido que se mantengan en calma y firmes y unidos en este período de prueba. La tarea será difícil. Puede haber días oscuros (estancias en “afters” aparte) por delante, y que la liga no solo se juegue en el campo de fútbol, nosotros nos queda hacer aquello que creemos que es correcto y con reverencia entregar nuestra causa al Sanpa. Si todos y cada uno de nosotros nos mantenemos fieles y estamos preparados para cualquier servicio o sacrificio que éste demande, entonces con el espíritu de Pierre, el alma de Jose Luis, las manos de Patrick y la ayuda de Marc y los demás lesionados, nosotros prevaleceremos.”
¡¡¡¡Larga vida al Sanpa!!!
PD: La comida del domingo estuvo fantástica (me refiero a la que hubo antes de que nos dispersáramos).
PD2: Cualquier parecido entre este discurso y los de Jose Luis son mera coincidencia, no sé si casual o causal. De hecho, los de Jose Luis, no solo son mejores, sino que son auténticos y llevan la Denominación de Origen, no como éste, dónde se han copiado algunas palabras de lo que escribió un discursista inglés después de tomarse varias pintas de Guinness (curiosamente, una cerveza irlandesa) y fumarse una pipa de opio. Muy apropiado, teniendo en cuenta que Winston Churchill, primer ministro británico durante la II Guerra Mundial, se cascaba dos botellas de whisky diarias. Eso sí, bebía Scotch. Ante todo, hay que promocionar el producto nacional.
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