martes, 31 de mayo de 2011

UD San Pancracio,1 - Gornal, 1

Amargo desenlace
U.D. San Pancracio, 1 – Gornal, 1






Se cerró la temporada en el grupo 10 de 2ª Territorial (futura 3ª Catalana) en Sant Joan Despí con cierto mal sabor de boca. No solo fue por ver cómo, a 10 minutos del final, se le escapaban al San Pancracio dos puntos ante el poderoso y recuperado Gornal, cruel verdugo en el partido de ida (7-0), sino, sobretodo, por la escalofriante lesión de Barceló a los 25 minutos de juego. La desgraciada jugada ("diagnosticada" posteriormente como "fractura de peroné") del jugador local trajo minutos de incertidumbre e inquietud dentro del terreno de juego, ya que requirió asistencia médica de urgencia y el posterior traslado del jugador al hospital de Sant Joan Despí, con la consiguiente suspensión temporal de un encuentro que se reiniciaría en su segunda parte.

En víspera de la final de la UEFA Champions League en Londres entre Barça y Manchester United, Sanpa y Gornal saltaron al campo con la principal motivación de ganar para obtener el mejor puesto posible en la clasificación final. Los rojillos aspiraban a arrebatar la tercera plaza al Can Buxeres, residente en ella gran parte de la temporada; Los verdiamarillos pretendían los tres puntos de cara a obtener una histórica quinta plaza en la categoría que fuera el colofón a una temporada en muchos aspectos inolvidable.

Los “Green-yellow” Jesus Warriors que iniciaron el partido contaban a Muralla “The Wall” como goalkeeper, Albert, Rafi, Sergi y Andrew Walls como defenders, Raymond Fallada y Carri como midfielders, David y Markus Mace como Wingers, Frank Barceló como offensive point y Mark Teruel como Forward.

La salida del Sanpa fue fulgurante en el calor de la tarde, ya que estuvo muy cerca de adelantarse en los primeros minutos. Mucho más enchufados, los locales tuvieron su primera ocasión a los cuatro minutos, cuando una magnífica triangulación entre Marcos y Marc acabó con disparo franco de éste último desde la esquina derecha del borde del área que el arquero pudo enviar a córner. Y solo un minuto después, el Gornal estaba sacando un remate de Rafi en la línea de gol bajo palos para acabar concediendo un nuevo córner.

Tras los primeros sustos, los visitantes vieron que tendrían que emplearse un poco más si no querían verse por detrás en el marcador de buenas a primeras. Cuando sus mejores jugadores comenzaron a entrar en juego, el Gornal fue haciéndose con las riendas del medio del campo y a generar peligro gracias a su manejo de balón de banda a banda. Cerca del cuarto de hora, un hueco generado en el centro de la defensa local dejó a uno de los atacantes rojillos mano a mano con Muralla que, tirando de instinto y rapidez, consiguió arrebatarle el balón cuando intentaba sortearle dentro del área. Estaba claro que era día para los porteros.

Sin embargo, todo cambió en el fatídico minuto 25, cuando Barceló fue con todo a recuperar un balón en el medio del campo y su caída resultó fatal. Con las atenciones médicas el partido quedó suspendido y los últimos 20 minutos del primer tiempo quedarían sin disputa.

De cara al segundo tiempo, se producirían varios cambios. El Gornal sacó a algunos de sus titulares y desde el Sanpa se daría a Ricard por Barceló y a Alberto por Muralla. De nuevo, el conjunto local saldría más entonado y, fruto de ello, Marc haría subir el primer tanto al marcador. Un pase de Andrés llega a pies del goleador del Sanpa que, con tiempo y espacio para colocar el balón, la clava pegadita a la base del poste ante la mirada desconcertada del portero visitante. Corría el minuto 57 de partido y el 2-0 pudo llegar sesenta segundos más tarde, cuando el propio Marc envió un balón a la cruceta tras girarse al borde izquierdo del área, dar su pasito hacia adelante y realizar un tiro parabólico que no encontró la red por muy escasos centímetros.

Fueron momentos dulces para los locales, que pudieron despedir a David entre aplausos cuando dio lugar a Paco (min.64). El Gornal pasó por momentos de cierto apuro pero conseguiría que la renta no fuera a más, buscando el empate con más espíritu amenazador que ocasiones claras. A falta de 15 minutos para el final, todo pudo quedar sentenciado si Marcos hubiera llegado a un balón que se le escapó por los pelos. Sin embargo, otra vez, el destino sería travieso con el Sanpa y, en la jugada siguiente, el Gornal establecería el empate. Saque de falta en la línea de medios, balón bombeado al borde del área, un atacante visitante baja con el pecho a la llegada de un compañero y el disparo seco y potente a ras de suelo resulta inalcanzable para Alberto. (1-1).

Los últimos diez minutos transcurrirían con una alternancia total de ocasiones. Cualquiera de los dos equipos pudo haber marcado el segundo, ya que los visitantes no se conformaban con el empate y apretaron aún más en ataque. La respuesta del Sanpa no se quedaría tampoco corta: un cabezazo dentro del área de Lucho, que había entrado minutos antes, se escapó fuera. Y Marcos tuvo el 2-1 a escasísimos milímetros, cuando recibió un pase largo por banda derecha, levantó en la salida del portero y un defensor visitante sacó en la misma línea de gol cuando éste parecía inevitable.

Al final, empate a uno entre dos grandes equipos que se ofrecieron a jugar a fútbol pese a ser un partido de trámite. El Gornal cumplió su objetivo y ha concluido el campeonato en tercera posición, mientras que el San Pancracio acaba la temporada con 47 puntazos en una cómoda octava posición (empatado a puntos con La Florida, séptima tras su empate en casa 2-2 con el Can Vidalet) que, pese a tener cierto toque agridulce, no deja de ser resultado excepcional y extraordinario en la que ha sido la primera andadura en Segunda Regional tras muchos años en la categoría base de la Federación Catalana de fútbol.


¡FELICIDADES Y GRACIAS, MUCHACHOS!!!

¡Nos vemos en Tercera Catalana!!!


PD: Desde el equipo de redacción del Sanpa le deseamos una rápida y pronta recuperación a Barceló y le enviamos un abrazo heterosexual (mariconadas, las justas). O, como diría él: “Una fuerte patadita”.

Santa Eulalia, 3 - UD San Pancracio, 2

Otro maldito final
Santa Eulalia, 3 - U.D. San Pancracio, 2

De nuevo un último minuto fatídico volvió a sentenciar al San Pancracio contra el Santa Eulalia. En un duelo dominguero de trámite, sin nada que ganar ni perder, ambos conjuntos dominaron el partido durante una parte bajo un sol de justicia y un tórrido calor pre-veraniego. Los visitantes tuvieron la victoria al alcance de las manos en un segundo tiempo de color verdiamarillo pero, ironías del destino, al final sería el equipo hospitalense el que se haría con el triunfo gracias a una jugada afortunada en los últimos momentos del partido.

La UD San Pancracio se presentó en este domingo electoral con Muralla como candidato único a la portería, Albert, Ramon, Rafi y Sergi como junta defensiva, Raúl y Carri como representantes del centro, David a la izquierda y Ricard por la derecha, Barceló como apoderado ofensivo y Marc como cabeza de lista en la delantera.

En una primera parte para olvidar para el conjunto de Sant Joan Despí, el Santa Eulalia se marcharía sin grandes alardes 2-0 en el marcador gracias a dos goles de risa que dejaron en evidencia cierta falta de intensidad y tensión por parte visitante. Esto provocó la bronca de Chus en la media parte que, al más puro estilo “Phil Jackson vs Gasol”, exigió una actitud más acorde al partido que se estaba jugando y una reacción digna de un equipo que ha de concluir orgullosamente una temporada histórica para la entidad que representa.

Efectivamente, dicha reacción se dejaría ver en la segunda parte. Solo tardó cuatro minutos en sacarse Marc una espectacular volea que encontró una grandísima mano por parte del arquero local para impedir el primer gol visitante. Y pocos minutos después, otro disparo del joven Teruel se escaparía fuera por los pelos. Con la entrada de Pedro por un luchador y magullado Sergi se buscaría incrementar un mayor carácter ofensivo por las bandas, con Albert más adelantado por el otro flanco y Andrés guardando la retaguardia después de que Barceló fuera sustituido.

Con el conjunto local cediendo la iniciativa en la segunda parte no era de extrañar que, a base de insistir, los visitantes encontraran el camino del gol. Marc es objeto de penalty (con expulsión incluida del defensor) y David, con brillante e impecable ejecución engañando al portero, recorta distancias a los 62 minutos de juego.

A pesar que el Santa Eulalia seguía generando inquietud en la defensa del Sanpa, eran los verdiamarillos quiénes, con un jugador más, se fueron acercando más al gol, sobretodo con la entrada de Luis para abrir más la defensa local. Al final el empate llegaría con un balón que gana Pedro en defensa y hace llegar a Marc, que avanza hacia el área y suelta un derechazo ajustado al poste al que no logra llegar el guardameta local. Minuto 75 y 2-2. Era la oportunidad del Sanpa de ganar en el Distrito Tercero de L’Hospitalet.



No obstante, las ocasiones no acabaron de fructificar y cuando el partido parecía que iba a acabar en tablas, llegó el jarro de agua fría. Tal vez los locales habían bajado su intensidad pero nunca dejaron de buscar del gol. Y lo encontrarían en el último suspiro del encuentro en una jugada afortunada. Tras un saque de puerta visitante, el rechace desde medio campo va a parar a pies de un atacante local que dispara a portería tal como le viene a pesar de estar lejos de la portería. El viento envenena el balón y acaba superando sorprendentemente por alto a Muralla, que había realizado varias paradas salvadoras con anterioridad pero no pudo desviar aquel disparo caído del cielo con efecto traicionero.

Al final 3-2. De nuevo, al igual que en el partido de ida, el destino se presentaba con cierta crueldad ante el Sanpa cuando había conseguido lo más difícil. Sin embargo, es innegable que la segunda parte disputada fue de “mayoría absoluta”.

jueves, 19 de mayo de 2011

San Pancracio, 1 - Fontsanta Fatjó, 4

El segundo palo
U.D. San Pancracio, 1 – Fontsanta/Fatjó, 4




Segundo batacazo consecutivo del Sanpa, esta vez en casa y ante la Fontsanta-Fatjó. De nuevo, la falta de tensión volvió a pasar factura al conjunto verdiamarillo ante un equipo cornellense que necesitaba como agua de mayo la victoria para asegurar su permanencia, lo que se dejó ver en variados aspectos de motivación. No puede decirse tampoco que el equipo local fuera víctima de la desidia y la autocomplacencia, puesto que el resultado final fue quizá injustamente abultado y vino acompañado, por segundo partido seguido, de una actuación arbitral nefasta que tuvo repercusiones en algunos de los goles. No obstante, no es menos cierto que se pecó de cierta candidez y falta de atención en la defensa de las jugadas a pelota parada, sobretodo en el último cuarto de hora de partido, y que ello tuvo consecuencias catastróficas de cara al marcador final.

Ya desde un principio se vio que la Fontsanta, uno de los equipos con peor bagaje fuera de su campo, no iba a arriesgar nada e iba a esperar las oportunidades que se les ofreciera en saques de falta y de córner para buscar adelantarse en el marcador. Tampoco fue de extrañar que buscara a sus delanteros a base de desplazamientos largos y balones aéreos, la mayoría de los cuáles acababan saliendo por la línea de fondo de la portería de Muralla o eran despejados con firmeza por Sergi o Rafi, sin que aquello les supusiera demasiado problema. Por su parte el Sanpa iba a su ritmo a la hora de romper las líneas defensivas visitantes, intentando abrir, sin mucho éxito, el juego por bandas, dónde Úbeda y, ojo, Ramon, no encontraron apenas posibilidades para desbordar. Las únicas ocasiones de peligro de la primera parte las dispuso Ricard: la primera con un disparo desde fuera del área a los 6 minutos, que salió rozando el palo, y la otra, veinte minutos después, después de deshacerse de su marcador con una finta, pero su chut fue bien atajado bien el portero. Entre tanto, Muralla realizó una gran intervención a los 18 minutos tras una rapidísima incursión por la banda derecha en la única jugada destacable de la Fontsanta más allá de sus peligrosas subidas al ataque en los saques libres en las proximidades del área local.

El equilibrio se rompería a los 36 minutos y tuvo como inicio una jugada polémica. Tras un saque bombeado de falta, un delantero visitante no consigue enganchar bien la volea ante la presencia de Andrés, enviando el balón a las nubes. El árbitro se saca incomprensiblemente un córner de la manga y, en pleno e inocentón desconcierto por la decisión, la Fontsanta bota rápidamente el saque de esquina hacia el segundo palo dónde, libre de marca, encuentra rematador para establecer de cabeza el 0-1. El conjunto visitante ya había dejado ver anteriormente aquella jugada de estrategia, con sucesivos amagos para entrar a rematar al primer palo para luego entrar al segundo. En esta ocasión, la rápida y perfecta ejecución de la jugada, acompañada de la lenta reacción de la defensa local, trajo consigo la inauguración del marcador.

Con la presencia cada vez más notoria de la lluvia, el Sanpa se fue al vestuario con la sensación de que no había hecho suficiente para ir ganando pero tampoco merecía ir perdiendo. De cara a la segunda parte tocaba, una vez más, remontar pese a las notables ausencias de carácter ofensivo del equipo ante un equipo que, era de esperar, se encerraría aún más que en el primer tiempo.

Sin embargo, la actitud positiva verdiamarilla se dejó ver en la reanudación y, fruto de ella, llegaría el gol del empate. Un prodigioso saque de falta de Ramon no muy lejos de la línea del medio del campo hace una extraordinaria parábola y encuentra la llegada imponente de Rafi como un tren expreso para devolver, también de cabeza y sin oposición posible, las tablas al marcador. Apenas habían pasado 5 minutos desde el comienzo del segundo tiempo y el Sanpa había logrado lo más difícil: empatar ante un rival replegado.

Por desgracia para los locales y para bien de los visitantes, la igualada duró poco. Cuando más oscuro se volvía el panorama para la Fontsanta, con el equipo de Sant Joan Despí tomando las riendas del medio del campo (algo que se echó en falta durante muchos minutos de la primera parte), llegaría el 1-2. Un balón cerca del córner izquierdo de la portería de Muralla es recogido por un atacante visitante que encara a David en presión defensiva en solitario, consigue irse por velocidad sin que nadie le vaya a cerrar el espacio cerca de la línea de fondo y su pase de la muerte solo necesita a quién lo empuje a un par de metros de la línea de gol. Mala coordinación defensiva (no se tapó a tiempo ni la escapada ni el pase ni el disparo) y de nuevo factura en forma de gol.

Aunque aquello podía parecer un accidente, el gol sentó como un jarro de agua fría para el conjunto local. Con la entrada de Pedro en la banda izquierda para tapar las peligrosas internadas por aquella banda, Albert adelantando su posición a la de interior zurdo, David como apoyo de Ricard en punta y Ramon de medio centro, el Sanpa fue en busca de un empate que se hacía el remolón con el paso de los minutos y que requería la entrada de más “artillería” (Manolo y Luis apuntalarían el ataque poco después). El tanto pudo llegar con una magnífica recuperación de balón en la medular de la Fontsanta que propició un contraataque tres-contra-dos local con Andrés subiendo como una moto por la banda derecha. De nuevo otra polémica decisión del colegiado, señalando un fuera de juego muy discutible (por no decir inexistente, ya que el último pase, hecho con el exterior, cursa un pequeña parábola hacia atrás… ¡pasando entre dos defensores!) cuando el veterano lateral derecho del Sanpa encaraba al portero, dejó sin opción al empate.

No fue la última decisión controvertida del colegiado que, en el 73, la excepcional clarividencia mostrada pocos minutos antes quedó en entredicho (¿o quizá hizo gala de un espléndido y lustroso “doble rasero”?) y concedió el 1-3 en lo que parecía un claro fuera de juego (calcado al discutible offside señalado a Luis en la Escola Industrial contra l’Esquerra de l’Eixample y que, por entonces, este mismo árbitro, afirmó haber visto para anular lo que hubiera sido el 0-1). La celebración de la Fontsanta, con un gol que les dejaba más cerca de una importantísima victoria, contrastaba con la de los impotentes jugadores del San Pancracio bajo la lluvia envolviendo a un vacilante colegiado en un alud de protestas, ya que, al igual que la semana anterior, se tomó sus segundos para decidir si concedía o no el gol (estaría esperando la segunda opinión de juez de línea invisible). No hubo marcha atrás y el gol subió al marcador.

Aquel gol acabó por descomponer al conjunto local y espoleó aún más al equipo visitante, que se creció y fue a por el cuarto gol que sentenciara el partido. Este tanto tardaría solo dos minutos en llegar. Córner botado desde la derecha del ataque cornellense y espectacular remate de cabeza en plancha del atacante visitante, que se adelantó a todo el mundo dentro del área pequeña y acribilló a un vendido Muralla cerca del primer palo. Golazo y los tres puntos volaban justamente los poco más de 500 metros que separan las sedes de ambos clubs dirección-Cornellà.

A pesar de esta irritante (por abultada) aunque intrascendente derrota, la UD San Pancracio permanece en la séptima posición de la tabla, con los mismos puntos que La Florida (sexto) y con las opciones intactas para conseguir a final de temporada lo que sería una memorable tercera plaza, ahora ocupada con tres puntos más por Gornal, que tendrá que visitar Sant Joan Despí en la última jornada. No obstante, el próximo domingo electoral nos espera el poderoso Santa Eulalia en su campo a las 12 horas..

El Sanpa jugó con Muralla, Albert, Rafi, Sergi (Luis), Andrés, Raúl, Carri (Pedro), Ramon, Úbeda, Ricard y David (Manolo).

miércoles, 18 de mayo de 2011

Can Vidalet, 3 - U.D. San Pancracio, 0




Tarde triste y lluviosa en Esplugues de Llobregat a sufrir por los espectadores que se acercaron para presenciar el partido entre el conjunto local de Can Vidalet y el San Pancracio. El equipo arlequinado, en plena lucha por una liga que no ha acabado de sentenciar pese a haberla dominado prácticamente desde el primer día, se presentaba con la necesidad de sumar los tres puntos en pro de sus aspiraciones ante el equipo de Sant Joan Despí que, pese a haber cumplido su objetivo de permanencia en la categoría la semana anterior, llegaba presto a buscar una victoria de prestigio en el campo del líder.

El Sanpa saltó al césped con Alberto, Pedro y Andrés en los laterales, Albert y Rafi en el eje de la defensa, Raúl y Carri en la medular, Úbeda y Marcos Maza por los flancos, Barceló de mediapunta y Ricard como puntal del equipo.

A pesar de las bajas y de jugar con varios jugadores “tocados”, los verdiamarillos hicieron una atrevida puesta en escena. Durante el primer cuarto de hora, el conjunto visitante fue en búsqueda de un gol que atenazara aún más a un Can Vidalet algo temeroso que, pese a jugar en casa, decidió ampararse en que el partido cayera de su lado gracias a alguna jugada bien hilvanada pero sin correr excesivos riesgos. Aún así, la tentativa de Chus a punto estuvo de complicar, y mucho, las cosas a los arlequinadas, ya que, a los dos minutos, tras un buena triangulación, Andrés estuvo a un pelo de “engatillar” un balón cuando se plantaba dentro del área solo ante el portero, pero no lo “cazó” por muy poquito. Y diez minutos después, una magnífica jugada de ruptura de Marcos Maza no encontró el remate ni de Ricard ni de Úbeda.

Tras la presión del primer cuarto de hora, el conjunto local comenzó a tomar las riendas del partido, buscando las diagonales cerca del medio del campo a la espera de romper por bandas. No obstante, su juego seguía siendo algo errático y poco efectivo, más preocupado de no perder el balón en su campo que de hacerlo llegar con verdadero peligro al área de Alberto. El juego se volvió plomizo y carente de ocasiones pero, por desgracia, eso no sería lo peor. En el minuto 20, el colegiado comenzó su particular “show” de errores que, por desgracia, acabarían desequilibrando un partido hasta entonces igualado a los puntos, facilitándole en demasía la labor al equipo local.

El 1-0 llegó tras un clarísimo control con el brazo del atacante arlequinado que se favoreció de un rebote. Sorprendió tanto que la jugada no quedara invalidada que los defensores visitantes apenas reaccionaron al disparo y no rechazaron a tiempo un balón que entró manso tras tocar en Alberto. Tras un momento de duda (igual esperaba a la reacción del juez de línea o a ver la imagen repetida), el árbitro acabó concediendo el gol, lo que provocó la alegría de los jugadores del Can Vidalet y las protestas llenas de incredulidad de los jugadores del San Pancracio. Aquello no favoreció para nada al conjunto visitante, que vería como el colegiado, excesivamente nervioso (le examinaba un representante federativo), acabaría tomando decisiones cada vez más discutibles y que buscaría ganarse el respeto a base de amonestaciones innecesarias para un partido bastante alejado de la dureza. Cero patatero.

Por lo demás, una ocasión por cada equipo (Ricard no llegó a un balón que podía haber supuesto la jugada del empate) fue el único bagaje ofensivo de un primer tiempo que pasará a la historia por su brillantez.

Aunque el gol le supuso una enorme tranquilidad al Can Vidalet, al que se le notaba un pelín atenazado por la importancia que tenía para ellos este partido, la segunda parte comenzó con la sensación de que el partido seguía abierto y lejos de decidirse. Sin embargo, la esperpéntica labor arbitral empañaría el partido y acabaría por “romperlo” a los diez minutos de la reanudación. Primero, a los cinco minutos no vio acción punible en un forcejeo de Rafi con un atacante local, lo que hubiera supuesto la expulsión del líbero visitante. Acertado o no, la cuestión es que una extraña compensación llegaría poco después. Primero, al señalarse un libre directo por una falta inexistente cerca del borde del área visitante. Después, por señalar penalti al saque de esa falta: el disparo a portería da a Úbeda en la barrera, golpeándole en las manos pegadas al cuerpo que le protegían claramente la entrepierna. La falta de voluntariedad parecía clara y, por ello, el colegiado tardó en reaccionar y, tras un par segundos escuchando como le reclamaban el penalti, accedió a señalarlo.

Hizo falta chutar dos veces para que subiera el 2-0 al marcador, que aclaraba aún más el panorama para el Can Vidalet. A partir de entonces, el Sanpa fue diluyéndose con el transcurso de los minutos y la entrada de David por Carrillo y de Paco (Jiménez) por Paco (Barceló) no fue suficiente para apretarle las tuercas al líder del grupo que, por lo demás, siguió tocando y tocando en defensa sin prisas y sin arriesgar mucho el balón.

Lo mejor que pudo haber hecho el árbitro fue haber pitado el final del partido a falta de 15 minutos. Sobretodo después de una nueva decisión discutible que supuso el 3-0 definitivo y la reacción que vino después. Ricard había ganado claramente la posición con el cuerpo en un balón dividido en el medio del campo y fue embestido por detrás. Ante la sorpresa de todos, se señala la falta al revés. El saque rápido y con el balón en movimiento da pie a una magnífica recepción al borde del área, el giro del atacante, su quiebro para deshacerse de los defensas y su disparo perfecta y magistralmente ejecutado junto a la base del poste, lejos del alcance de Alberto. Todo un golazo que tuvo el “pero” del inicio de la jugada. Aquello desbordó el vaso de la paciencia del propio Alberto y, en un gesto de impotencia y frustración, se ganó la tarjeta roja directa por discutir airadamente las decisiones del colegiado. Muralla tuvo que entrar al campo por Pedro y, con uno menos, el Sanpa afrontó los “minutos de la basura” ante un Can Vidalet que deportivamente tampoco quiso hacer “sangre” y se ciñó a mantener la posesión del balón hasta el pitido final.

De esta manera, el partido concluyó 3-0. Si bien no puede decirse que el Can Vidalet no fuera justo merecedor de la victoria (ciertamente lo fue), si dio la sensación de que lo abultado del resultado fue castigo excesivo teniendo en cuenta que el Sanpa, sin jugarse nada, no le perdió la cara al partido durante muchos minutos y que acabó pagando su falta de tensión en ciertos momentos ante un gran equipo que no perdona (lleva 83 goles a favor esta temporada) más allá de tan pésimo arbitraje.

martes, 3 de mayo de 2011

Celebrations







UD San Pancracio, 5 - Levante Las Planas, 2

¡¡¡Colosal!!!
U.D. San Pancracio, 5 – Levante Las Planas, 2
02/05/2011




Histórico. Así puede calificarse lo vivido el pasado sábado 30 de Abril de 2011 en el campo del Barri Centre de Sant Joan Despí. La UD San Pancracio no solo ratificó su permanencia en la II Territorial Catalana, un logro sin igual en sus 42 años de modesta existencia, sino que además lo hizo posible con una victoria que, probablemente, sea una de las más importantes de su historia, por el enorme carácter simbólico que tiene imponerse a uno de los grandes de Sant Joan Despí: el Levante Las Planas. El resultado final, el más abultado conseguido por el Sanpa esta temporada, tiene un valor muy especial para los seguidores verdiamarillos y aficionados del barrio de San Pancracio, puesto que ya suponía un orgullo disponer de la oportunidad de jugar contra un club vecino de la categoría del Levante en partido oficial; Y ganar uno de los duelos de manera tan clara es ya un éxito sin precedentes.

De todas maneras, el partido se antojaba bastante emocionante a tenor de las trayectorias de ambos conjuntos durante esta temporada. El Sanpa se ha mantenido algo irregular esta temporada en su campo, a priori su teórica gran baza para salvar la categoría, mientras que los chicos de Las Planas están desempeñando un papel excelente a domicilio y han sido capaces de salir imbatidos de los feudos de los cuatro primeros clasificados. No obstante, los estados de ánimo de ambos equipos resultaban dispares. Los locales se presentaban con los deberes prácticamente hechos y la permanencia en el bolsillo; Los visitantes, con la amenaza de los equipos en zona de descenso, que habían recuperado mucho terreno ante la sequía de victorias (casi dos meses) de los levantinos.

En un día en el que el grito del Sanpa sonó más fuerte que nunca, Chus dirigió su orquesta con Muralla en la base y en primera línea con Pedro con el violín, Rafi y Albert con viola y violoncelo y Andrés con el bajo; En segunda línea, Carrillo con la flauta, Ramon con el clarinete y Raúl con el oboe; Y en la línea más adelantada, Lucho con el arpa, Marc con los platillos y Ricard con el trombón. En el banquillo, también dispuestos a tocar estaban Alberto como segundo arquero, David con su bombo, Marcos con su xilofón y Manolo con su trompa, mientras que los lesionados Sergi con la tuba y Barceló con el tambor esperaban acontecimientos.

El pistoletazo de salida se dio tras la foto de “germanor” de los dos equipos. Y el Levante fue el primero en abrir fuego en el primer minuto de juego: una volea en caída desde fuera del área que se marcha cerca de la portería de Muralla. No se dejó intimidar el Sanpa, que no tardaría en responder. En el minuto 7, un pase bombeado de Carri por encima de la defensa va a parar a pies de Marc, que pone en aprietos al portero. Un minuto después, es Lucho el que recibe un pase largo y su cabezazo acaba en manos del guardameta.

El primer gol llegaría al cuarto de hora de partido. Aunque el Sanpa parecía encontrarse más cómodo en el campo y su triángulo defensivo Albert-Raúl-Ramon no sufría apuros, el Levante se iba a adelantar en el marcador. Una falta de entendimiento defensivo obliga a Muralla a salir fuera del área pequeña a despejar un balón con los puños. El esférico queda en terreno de nadie y, con todos mirando, el más espabilado de todos fue el delantero visitante Jacinto que, de espaldas y en acrobática chilena, dirigió el balón hacía la desguarnecida portería desde fuera del área y estableció el 0-1 en el marcador.

El conjunto local no se descompuso. Hasta el momento había controlado bien el partido y no se demoró en exceso en volver a la carga. A los 20 minutos, Ricard no llega por los pelos a un balón raso centrado desde la izquierda y éste se pasea dentro del área pequeña. En el 22, es Carrillo el que está a punto de batir la portería rival; Y en el 25, es Luis el que finalmente lo consigue. Tras una jugada por la izquierda, el balón va a parar en ¾ a pies de Raúl, que eleva con maestría y precisión sobre la defensa para la recepción del elegante Villarejo, que no perdona dentro del área y establece el empate en el marcador.

El gol animó aún más a un Sanpa al que se veía disfrutar del partido, en contraste a un atenazado Levante que reclamaría con vehemencia una caída dentro del área local como penalti. El árbitro, bien situado, consideró que el delantero se había dejado caer al notar el contacto por detrás de Rafi. Poco antes, Luis a punto estuvo de alcanzar un balón que le hubiera dejado en disposición de marcar su segundo gol. Sin embargo, Marc no perdonaría en el 36. Un despeje alto de Pedro cerca de la línea de banda en la zona defensiva verdiamarilla va a parar a la posición del menor de los Teruel. Marc controla el balón, se lo adelanta hacia el espacio por banda izquierda, se escapa de su marcador por velocidad, llega al borde del área, recorta hacia el interior haciendo pasar el balón entre los dos defensores y se planta delante delante del portero. Y la fama del “23” verdiamarillo no entiende de compasión ni ofrece dudas. 2-1 y el Sanpa se ponía por delante cuando apenas faltaban 6 minutos para el descanso. La sinfonía verdiamarilla sonaba con armonía.

Los primeros 45 minutos iban a concluir con sensaciones contrapuestas. La satisfacción por el buen partido del Sanpa contrastaba con la nota negativa de la lesión de Muralla en las postrimerías de la primera parte. Alberto tomaría su relevo en la portería con enorme motivación y dispuesto a mantener la portería a cero en el segundo tiempo que, por otro lado, no podía comenzar mejor para los locales. A los tres minutos de la reanudación, otra falta de entendimiento entre defensa y portero, esta vez visitantes, volvería a dejar constancia de que “The Nightmarc” es el más rápido del oeste. O almenos más raudo que el guardameta rival en su desesperada salida fuera del área en afán de despejar. El artillero verdiamarillo consigue llevarse el balón por milímetros y, a portería vacía, marca su segundo gol y tercero del Sanpa.

Con dos goles abajo, el Levante no tuvo más opción que irse arriba para buscar el gol que les metiera de nuevo en el partido. A punto estuvo a los 5 minutos, cuando una cabalgada por la derecha rompe la defensa local y obliga a Alberto a salir a tapar con todo. El arquero cornellense despeja el disparo a bocajarro dentro del área e impide el gol visitante en los mejores momentos del conjunto rojillo, si bien Marc tuvo el cuarto en un intento de vaselina que se escapa por poco.

Chus se vio obligado a mover banquillo para oxigenar el equipo. David “el del Bombo” (por sus labores conyugales debidamente cumplimentadas) entró por un excelente y luchador Carrillo, mientras que un dinámico Marcos Maza reemplazaría a un agotado y trabajador Luis. Entre medio, el Levante iba a recortar distancias. De nuevo, una jugada por la banda derecha visitante iba a dejar desafinando a la zaga local y concluiría con remate final sin oposición al fondo de las mallas. 3-2 y 20 minutos por jugar.

Sin embargo, poco duraría la alegría y la esperanza para los rojillos, ya que solo pasarían un par de minutos antes de que Ricard cazara un balón al borde del área visitante y soltara un castañazo raso, pegado al palo, imposible de detener por el portero y que le haría ganarse la ovación de la tarde… hasta que entró Manolo por él.

Pero aún habría otra nota negativa al encuentro que empañaría el festival de goles. Tanta emoción y tensión entre los dos equipos acabaría con una doble expulsión decretada por el árbitro. Después de esquivar dos entradas, Marc deja la pierna en el posterior despeje del defensor. Un compañero de éste intenta impartir justicia y se monta un conato de tangana que el colegiado salomónicamente cierra con una roja directa para cada jugador y un hombre menos para cada equipo. Y más candencia hasta final del partido. Ramon, Albert, David y Marcos acabaron por ver la tarjeta amarilla.

Y en todo este sombrío alboroto, aparecía la luz. Primero, fue la de Raúl el que, de soberbio disparo, hizo temblar la portería rival enviando el balón al larguero. Después, la de Marcos “Mazinho” que, en los minutos finales, hizo enloquecer a la defensa del Levante con sus habilidades hasta que le hicieron enloquecer a él a base de codazos, recibe en banda derecha y se escapa de varios jugadores contrarios en slalom. Finalmente hace un pase al espacio hacia la banda izquierda a Manolo que, entrando por el lateral del área, suelta un “chicharrazo” que sorprende al portero por alto y hace subir el quinto gol para los locales en el luminoso. Impresionante y espectacular Polonio, como él solo.

Este quinto tanto a tres minutos de la conclusión desató la locura entre la afición, incansable a la hora de animar durante todo el partido. El soporte prestado desde la grada por los lesionados Germán y Óscar, el sancionado Paco, el recuperador Patrick, los incondicionales Juan Carlos, Varela y Sergio, además del apoyo del Clan Teruel y los “directivos” José Luis y el imprescindible Pierre fueron vitales. Nunca perdieron la fe en la victoria. Y, a final del partido, el equipo dedicó a su público el triunfo y el derecho a jugar en 3ª Catalana la próxima temporada. ¡¡Musho Sanpa!!