
“You shoot me down, but I won't fall. I am titanium”
(Puedes dispararme, pero no me caeré. Soy de titanio)
En un momento sombrío para los dos equipos de la UD San Pancracio, una luz de esperanza se ha encendido con el inicio de segunda vuelta de conjunto "Junior". A pesar de las bajas y de los ajustes de última hora, los chicos de Vicente han encadenado una fantástica racha de tres victorias consecutivas, que han levantado, y mucho, la moral de la tropa. Y no es para menos: en menos de 20 días, han sumado 9 puntos, dos menos que en toda la primera vuelta. A esto hay que sumar que todavía tiene pendiente de disputa el partido aplazado con el Sant Just Desvern "B", suspendido en el minuto 20 tras una agresión al colegiado y que deberá continuarse el próximo fin de semana. De obtener un buen resultado (tendrá que remontar un 0-1 en contra), podría alargar su racha y prolongar tan extraordinaria racha.
70 minutos duró el sueño del Sanpa. No puede decirse que el resultado fuera injusto, ya que el equipo de Zona Franca dominó gran parte del encuentro y dispuso de bastantes ocasiones de gol, algunas muy claras. Pero sí fue un poco cruel. Los de Sant Joan Despí pusieron contra las cuerdas al líder, que se vio obligado a remontar un partido que parecía escapársele por momentos. Al Equipo Ja le costó mucho más de lo esperado superar la resistencia del Sanpa, que durante muchos se tomó la licencia de creer, de pensar en conseguir algo positivo de su difícil desplazamiento al campo de Iberia. Y que tuvo que esperar al último trecho del encuentro para que se viera tan tranquilizador desenlace para los locales y tan desalentador para los visitantes.
El Equipo Ja no tuvo más remedio que volcarse con todo. Inmediatamente después, Muralla volvía a sacar sobre la línea de gol un disparo a bocajarro tras un pase de la muerte llegado desde la derecha. Sin embargo, la suerte favorecería al conjunto local cuando, pocos minutos después, Óscar cayó lesionado y el Sanpa tuvo que defender la jugada siguiente con un jugador menos al no disponer de tiempo para realizar el cambio. La entrada de Rubén llegó demasiado tarde: saque rápido de córner y espléndido disparo al borde del área que Muralla no logra desviar lo suficiente para sacar.
Con el marcador en contra y las fuerzas justitas (sin más banquillo que Pedro, cuyo olvido de pasar la revisión de fichas en la media parte le impidió participar en el encuentro), el equipo de Sant Joan no pudo aguantar el arreón final del líder, que ampliaría el marcador con sendos tantos más. Pese a ello, nada se puede reprochar a los muchachos del Sanpa, que lo dieron todo, sobretodo buenos motivos para marcharse con la cabeza bien alta del campo más complicado de la categoría.
Las importantes bajas de Rafi y Ramon obligaron a tirar de recursos varios para reconstruir ante el Can Buxeres una defensa ya de por si maltrecha. Si a eso se sumaban las bajas por lesión de Carrillo y Ricard, al Sanpa le tocaba recibir en horas muy bajas y en cuadro al conjunto de Can Serra, con el forzado debut/reaparición de Rivo, el retorno de Pedro y la obligada presencia en el equipo titular de los junior Timoneda, Victor Castellano y Alejandro Pérez. Y lo cierto es que la sorpresa estuvo muy cerca, ya que el conjunto local, pese a sus carencias de cara a un partido de esta categoría, rindió a un nivel excelente.
El segundo tiempo, sin embargo, pasaría factura al equipo local. A punto estuvo Rivo de establecer el 3-1 tras una contra en la que encaró al portero pero no pudo evitar la llegada de un defensa cuando se acondicionaba a disparar. En el corner siguiente, un magnífico remate picado de cabeza de Luis puso a prueba los reflejos del portero visitante, que detuvo el cabezazo sobre la misma línea de gol. No obstante, un nuevo penalti, esta vez a favor del conjunto visitante, establecería las tablas en el marcador y devolvería la tranquilidad al Can Buxeres, algo atascado desde el empate a uno. A base de perseverancia y gracias a cinco minutos espléndidos, el equipo de L’Hospitalet volvería a batir a Alberto en dos ocasiones más aprovechando los desbarajustes defensivos de la improvisada zaga local.
Y al final, pese al enorme derroche físico desplegadopor los chicos de Chus, no se movería el marcador y el Can Buxeres, que fue mejor y demostró ser un conjunto muy compacto y equilibrado, se acabó por llevar los tres puntos.
Podríamos llamar así a esta fase de tres partidos de tan nefasto recuerdo que ha deparado al Sanpa un triste balance de 3 derrotas, 3 goles a favor y 14 goles en contra. Un triste periodo plagado de lesiones (hasta 7 jugadores de la primera plantilla), sanciones (y expulsiones) y racha de penalties en contra (en todos y cada uno de los partidos), dentro del cuál el conjunto amarillo ha naufragado en las fosas marítimas de la clasificación y ha visto cómo se estrellaba una y otra vez ante unos rivales que, uno detrás de otro, fueron sumando sus tres puntos en cada uno de sus enfrentamientos.
Un ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue por la falta de puntería y los excesos punitivos de un árbitro capullo que se tomó hasta la licencia de resistirse al encanto irresistible de Rafi. Una escapada por banda izquierda de Marcos a los pocos minutos de juego, que obligó al portero a sacar un balón sobre la línea como pudo para enviar a corner, hizo soñar con algo positivo. Una pared entre Jose y Luis al borde del área, que requirió de nuevo los servicios del portero menos goleado de la Liga, hizo sentir ese sueño.
Sin duda fue una lástima para el conjunto visitante no puntuar en esta visita, puesto que ofreció un partido muy serio y se mostró prácticamente inexpugnable durante todo el primer tiempo. Durante mucho tiempo, hizo gala de la reputación de Sanpa rocoso en defensa. La Peña Barcelonista intentó llegar a la portería contraria a base de mucho toque y desplazamientos continuos de balón, pero su fútbol careció de profundidad, en parte a la loable labor defensiva que ofreció el conjunto amarillo. El Sanpa no estuvo demasiado lucido en ataque, pero trabajó bien desde atrás, con Rafi y Óscar, con Ramon por delante y Carri corriendo de aquí para allá, resolviendo favorablemente los intentos locales de entrar por el centro, y con Pedro y Úbeda conteniendo las bandas. Ciertamente, el conjunto de Chus intentó no correr riesgos innecesarios atrás a la espera de oportunidades en ataque. Esto desencadenó un partido con pocas ocasiones de gol, escasos disparos a puerta y un “quiero y no puedo” local que hacía ver que se decidiría, si así debía ocurrir, por una mínima diferencia para cualquiera de los dos bandos.
Aunque parecía mentira cómo cincuenta minutos podían echarse a perder solamente en cinco, el tercer gol local estuvo muy cerca, cuando en una jugada semejante al que dio origen al primer tanto, pero por la otra banda, acabó con disparo al exterior de la red, evitando así que el naufragio visitante fuera completo. Sin embargo, aquello acabaría espoleando al Sanpa cuando más herido estaba. Y fruto de ello, haciendo gala de su espíritu competitivo siempre vivo, cerca estuvo de recortar distancias escasos minutos después. Ricard, algo gris en el primer tiempo y con mucha presencia en el segundo, enganchó un balón procedente de un rebote dentro del área local que el guardameta azulgrana sacó como pudo (o más bien se encontró con las rodillas) en la misma línea de gol. La primera señal clara y concisa de que el Sanpa no se iba a marchar de ese campo sin presentar batalla.
El entrenador de la Peña Barcelonista debió ver que así no serían capaces de mantener su ventaja. Para deshacerse de la presión, pidió a sus jugadores que movieran el balón en largo procurando aprovechar los espacios que dejaba la vanguardia del equipo visitante, consciente de que su rival generaba menos peligroso cuando elaboraba desde la defensa que cuando apretaba arriba con su media. Y así fue que los mejores minutos del Sanpa no dieron su fruto y, tras el arreón, la Peña recuperó aire y tranquilidad al agrandar el campo y sacar provecho de ello para tocar rápido el balón y realizar contraataques.
Más allá del homérico desenlace para el Sanpa, lo cierto es que los primeros 45 minutos resultaron nefastos para el conjunto local. Impreciso, inoperante, fallón, el equipo verdiamarillo parecía preso de la ansiedad, como atenazado por la necesidad de un resultado favorable pero ofuscado por la falta de gol. Se pudieron ver excesivos nervios en defensa, con algo de inseguridad en los despejes y demasiado pelotazo hacia arriba, dónde Luis ejercía de “Llanero Solitario”. Un buen ejemplo de la falta de construcción fue ver a Carrillo moverse de un lado a otro del campo, con muy poca incidencia en el juego y aún menos participación. Jose y Joan solo recibían pases largos inalcanzables o cortos sin con espacio. Y eso desencadenó casi un partido de frontón: balonazo para un lado y retorno para el otro. Un aburrimiento constante, un grito al 0-0 del que se acabó beneficiando el equipo visitante que, sin comerlo ni beberlo, sin haber pisado prácticamente el área del Muralla, se adelantaría en el marcador.
Un estúpido penalti a los 20 minutos de juego surgió para romper el tedio: Úbeda intenta despejar el balón en el lado derecho del área y se lleva el pie del atacante por delante. Una acción innecesaria, ya que Rafi y él había tapado la posibilidad de centro, pero aquello dejó constancia de lo excesivamente acelerados que iban los jugadores al no salirles las cosas. La ejecución fue impecable y la Pastrana se ponía por delante sin haber ocasionado aún ninguna ocasión de gol.
Aunque los tres puntos estuvieran iniciando el vuelo hacia Horta, los chicos del Sanpa siguieron
Y como toda leyenda necesita sus héroes, todos quisieron tener su papel y la gloria pareció quedar reservada para los protagonistas más inesperados. En el último minuto, tras un libre directo sacado espléndidamente por Ramon al área pequeña, aparece Óscar penetrando en las “líneas enemigas”, se eleva en suspensión, se adelanta al portero y cabecea de espaldas a la red para establecer el 3-3. Increíble. Una remontada espectacular.