Desastre Natural: Equipo Ja, 4 - San Pancracio, 1
70 minutos duró el sueño del Sanpa. No puede decirse que el resultado fuera injusto, ya que el equipo de Zona Franca dominó gran parte del encuentro y dispuso de bastantes ocasiones de gol, algunas muy claras. Pero sí fue un poco cruel. Los de Sant Joan Despí pusieron contra las cuerdas al líder, que se vio obligado a remontar un partido que parecía escapársele por momentos. Al Equipo Ja le costó mucho más de lo esperado superar la resistencia del Sanpa, que durante muchos se tomó la licencia de creer, de pensar en conseguir algo positivo de su difícil desplazamiento al campo de Iberia. Y que tuvo que esperar al último trecho del encuentro para que se viera tan tranquilizador desenlace para los locales y tan desalentador para los visitantes.
No fue un partido bonito, pero sí que fue emocionante. Sobre la gélida arena iberiana, el conjunto dorado cedió la iniciativa al conjunto local, algo inquieto y deseoso de borrar su mala imagen de la semana anterior en Santa Eulalia, donde perdió de forma estrepitosa su imbatibilidad (4-0). Sin grandes apuros, durante los primeros cuarenta y un minutos (tiempo que duró el primer tiempo) el Sanpa conseguiría mantener su puerta a cero, gran culpa de ello como resultado de la memorable actuación de Muralla, descomunal e inconmensurable todo el partido. El arquero sanpero, haciendo honor a su sobrenombre, se sobrepuso al frío, al ambiente y a la calidad del rival y no se amilanó tampoco a los veinte minutos, cuando el colegiado “convirtió” en penalti una falta varios metros fuera del área. Muralla rechazó la pena máxima y envió el posterior disparo a corner, evitando lo que hubiera sido el primer gol del partido.
Con la presencia en ataque de los atrevidos júniors Josemi y Pablo como acompañantes de Rivo y el infatigable Jose, el Sanpa fue, poco a poco, quitándose la presión de encima y a adelantar las líneas, con Ramon ganando más protagonismo en las luchas en la medular y David buscando el disparo para poner a prueba el portero local. La experimentada zaga, con el “capi” Andrés, el mariscal Rafi, el alférez Óscar (en fugaz reaparición antes de volver a recaer en su lesión) y el lugarteniente Paco, fue asentándose cada vez más y supo aguantar las embestidas locales mientras las fuerzas les acompañaron. Y los 4 minutos del segundo tiempo la hazaña se vislumbró a babor.
Un magnífico pase filtrado de Ramon a Pablo permitió al joven talento del “J” adelantarse el balón, ganarle la posición al defensor, escaparse de él y, con suavidad, ejecutar una espectacular vaselina sobre el arquero local. 0-1. Los aficionados se frotaban los ojos.
El Equipo Ja no tuvo más remedio que volcarse con todo. Inmediatamente después, Muralla volvía a sacar sobre la línea de gol un disparo a bocajarro tras un pase de la muerte llegado desde la derecha. Sin embargo, la suerte favorecería al conjunto local cuando, pocos minutos después, Óscar cayó lesionado y el Sanpa tuvo que defender la jugada siguiente con un jugador menos al no disponer de tiempo para realizar el cambio. La entrada de Rubén llegó demasiado tarde: saque rápido de córner y espléndido disparo al borde del área que Muralla no logra desviar lo suficiente para sacar.
El empate dio paso a unos minutos de tregua, que el colegiado, en otro gazapo descomunal, se encargaría de remediar. Una recuperación del Equipo Ja en campo visitante genera una rápida aunque desordenada contra. La jugada, después de varios rebotes y rechaces, acaba en un centro a la medular del área, que Andrés, incansable todo el match, consigue despejar en plan “pecho lobo” y dar continuidad a la jugada de contra del Sanpa. El colegiado detiene el juego y, en plena duda existencial sobre qué hacer, señala la supuesta falta al borde del área (también podía haber pitado penalti), plenamente consciente de su inexistencia puesto que no saca ni siquiera tarjeta. De poco servirían las protestas visitantes, la falta no solo se ejecutaría, sino que se haría de manera magistral: el atacante local eleva con delicadeza el balón sobre la barrera y lo envía a la escuadra más alejada de Muralla. Golazo y el equipo local que por fin se ponía por delante en el minuto 70.
Con el marcador en contra y las fuerzas justitas (sin más banquillo que Pedro, cuyo olvido de pasar la revisión de fichas en la media parte le impidió participar en el encuentro), el equipo de Sant Joan no pudo aguantar el arreón final del líder, que ampliaría el marcador con sendos tantos más. Pese a ello, nada se puede reprochar a los muchachos del Sanpa, que lo dieron todo, sobretodo buenos motivos para marcharse con la cabeza bien alta del campo más complicado de la categoría.
Una vez superado este ciclo, solo queda esperar la reacción del Sanpa de cara al próximo partido en la Vall d’Hebrón contra el Montbau, contra el cuál mereció más suerte en el partido de ida en Sant Joan Despí. Con 15 partidos y 45 puntos por delante, la UD San Pancracio tiene a su mano la permanencia en la categoría. Por actitud y fe, los resultados deberían llegar merecidamente.
70 minutos duró el sueño del Sanpa. No puede decirse que el resultado fuera injusto, ya que el equipo de Zona Franca dominó gran parte del encuentro y dispuso de bastantes ocasiones de gol, algunas muy claras. Pero sí fue un poco cruel. Los de Sant Joan Despí pusieron contra las cuerdas al líder, que se vio obligado a remontar un partido que parecía escapársele por momentos. Al Equipo Ja le costó mucho más de lo esperado superar la resistencia del Sanpa, que durante muchos se tomó la licencia de creer, de pensar en conseguir algo positivo de su difícil desplazamiento al campo de Iberia. Y que tuvo que esperar al último trecho del encuentro para que se viera tan tranquilizador desenlace para los locales y tan desalentador para los visitantes.No fue un partido bonito, pero sí que fue emocionante. Sobre la gélida arena iberiana, el conjunto dorado cedió la iniciativa al conjunto local, algo inquieto y deseoso de borrar su mala imagen de la semana anterior en Santa Eulalia, donde perdió de forma estrepitosa su imbatibilidad (4-0). Sin grandes apuros, durante los primeros cuarenta y un minutos (tiempo que duró el primer tiempo) el Sanpa conseguiría mantener su puerta a cero, gran culpa de ello como resultado de la memorable actuación de Muralla, descomunal e inconmensurable todo el partido. El arquero sanpero, haciendo honor a su sobrenombre, se sobrepuso al frío, al ambiente y a la calidad del rival y no se amilanó tampoco a los veinte minutos, cuando el colegiado “convirtió” en penalti una falta varios metros fuera del área. Muralla rechazó la pena máxima y envió el posterior disparo a corner, evitando lo que hubiera sido el primer gol del partido.
Con la presencia en ataque de los atrevidos júniors Josemi y Pablo como acompañantes de Rivo y el infatigable Jose, el Sanpa fue, poco a poco, quitándose la presión de encima y a adelantar las líneas, con Ramon ganando más protagonismo en las luchas en la medular y David buscando el disparo para poner a prueba el portero local. La experimentada zaga, con el “capi” Andrés, el mariscal Rafi, el alférez Óscar (en fugaz reaparición antes de volver a recaer en su lesión) y el lugarteniente Paco, fue asentándose cada vez más y supo aguantar las embestidas locales mientras las fuerzas les acompañaron. Y los 4 minutos del segundo tiempo la hazaña se vislumbró a babor.
Un magnífico pase filtrado de Ramon a Pablo permitió al joven talento del “J” adelantarse el balón, ganarle la posición al defensor, escaparse de él y, con suavidad, ejecutar una espectacular vaselina sobre el arquero local. 0-1. Los aficionados se frotaban los ojos.
El Equipo Ja no tuvo más remedio que volcarse con todo. Inmediatamente después, Muralla volvía a sacar sobre la línea de gol un disparo a bocajarro tras un pase de la muerte llegado desde la derecha. Sin embargo, la suerte favorecería al conjunto local cuando, pocos minutos después, Óscar cayó lesionado y el Sanpa tuvo que defender la jugada siguiente con un jugador menos al no disponer de tiempo para realizar el cambio. La entrada de Rubén llegó demasiado tarde: saque rápido de córner y espléndido disparo al borde del área que Muralla no logra desviar lo suficiente para sacar.El empate dio paso a unos minutos de tregua, que el colegiado, en otro gazapo descomunal, se encargaría de remediar. Una recuperación del Equipo Ja en campo visitante genera una rápida aunque desordenada contra. La jugada, después de varios rebotes y rechaces, acaba en un centro a la medular del área, que Andrés, incansable todo el match, consigue despejar en plan “pecho lobo” y dar continuidad a la jugada de contra del Sanpa. El colegiado detiene el juego y, en plena duda existencial sobre qué hacer, señala la supuesta falta al borde del área (también podía haber pitado penalti), plenamente consciente de su inexistencia puesto que no saca ni siquiera tarjeta. De poco servirían las protestas visitantes, la falta no solo se ejecutaría, sino que se haría de manera magistral: el atacante local eleva con delicadeza el balón sobre la barrera y lo envía a la escuadra más alejada de Muralla. Golazo y el equipo local que por fin se ponía por delante en el minuto 70.
Con el marcador en contra y las fuerzas justitas (sin más banquillo que Pedro, cuyo olvido de pasar la revisión de fichas en la media parte le impidió participar en el encuentro), el equipo de Sant Joan no pudo aguantar el arreón final del líder, que ampliaría el marcador con sendos tantos más. Pese a ello, nada se puede reprochar a los muchachos del Sanpa, que lo dieron todo, sobretodo buenos motivos para marcharse con la cabeza bien alta del campo más complicado de la categoría.Una vez superado este ciclo, solo queda esperar la reacción del Sanpa de cara al próximo partido en la Vall d’Hebrón contra el Montbau, contra el cuál mereció más suerte en el partido de ida en Sant Joan Despí. Con 15 partidos y 45 puntos por delante, la UD San Pancracio tiene a su mano la permanencia en la categoría. Por actitud y fe, los resultados deberían llegar merecidamente.
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