lunes, 20 de febrero de 2012

¡Están Vivos!

UD Montbau, 2 - San Pancracio, 2

Sí se puede. Una vez más, el Sanpa volvió a demostrar que es algo más que un equipo de puretas. Fue al campo de la Escola Tarr, en la falda de Collserola, para decir bien alto que no están acabados, que no están sentenciados, que no están desahuciados. Que van a seguir presentando batalla partido a partido, aunque el sol quede cubierto en tinieblas, el aire se congele y el camino sea un lodazal impracticable. No importa que sea en un campo grande o en uno pequeño, que el rival sea un equipo más joven o mucho más joven, que se juegue a dos grados o que se juegue a diez, que se tengan algunos lesionados o se tenga a media plantilla jodida. No va a tirar la toalla y se va a agarrar al sueño de permanecer una temporada más en la categoría. Porque hay cosas que se tienen y no se pueden comprar con dinero.

La UD San Pancracio se presentó en el campo número 1 de Llars Mundet con la necesidad imperiosa de ganar. Tras encadenar una horrible racha de 5 derrotas consecutivas y un único punto de los últimos 33 disputados, el conjunto de Sant Joan Despí se conjuró para sacar algo positivo en la gélida mañana de domingo invernal ante un rival, el Montbau, con el que había caído en casa en el partido de ida. Una vez más, con un equipo de circunstancias por culpa de las bajas, tocó tirar de la épica, con un atípico y veteranísimo eje defensivo formado por Rafi y Paco, con Pedro y Rubén por bandas; y además, con la obligada reaparición de los lesionados Carri y Ricard y únicamente dos recambios posibles, incluido el del “Newborning” Lucho.

Los primeros 45 minutos fueron de una tensión constante. El encuentro era de gran importancia para ambos conjuntos y estaba claro que el equilibrio se rompería a favor de quién cometiera menos errores. Debido a las dimensiones del terreno de juego, el balón iba constantemente de un campo a otro, casi como si fuera un partido de voleibol. Cualquier fallo en un despeje o un pase en campo propio podía ser fatal y, por ese motivo, los nervios se dejaron ver en ambas defensas prácticamente durante todo el choque.

Mejor adaptado al campo, equipo local adoptó desde un inicio la estrategia de “cerrar” el centro del campo, reduciendo los espacios en esa zona con una presencia masiva de jugadores para obligar al equipo dorado a desplazar balones hacia las bandas, con la esperanza de interceptar algún pase y salir rápidamente en contraataque. Le llevó su tiempo el Sanpa el adaptarse a esas condiciones, sintiendo cada balón largo como una sombra amenazadora, si bien el equipo verdillo tampoco dispuso de disparos claros a puerta con los que poner prueba a Alberto. Al otro lado, Rivo apenas recibía balones ante las enormes dificultades de Ricard y David para enlazar con él y Marcos, que volvía al equipo tras dos partidos de ausencia, aparecía siempre demasiado lejos tanto de la banda como del área contraria. Y no pareció allanarse mucho el camino cuando, a los 18 minutos de juego, Rivo cayó lesionado y se vio obligado a abandonar el campo.

Mientras, el equipo barcelonés aprovechaba cualquier error para inquietar la portería contraria gracias a su juego rápido y desequilibrante, intentando romper por el centro para luego abrir a las bandas. Las intenciones eran buenas, pero no así los resultados, y aquello animó a los dorados, con Carri cada vez más presente en el juego y Ramon ganando balones en el medio del campo. Si bien la elaboración seguía atascada, la entrada de un motivado Lucho por Rivo abrió un nuevo abanico de posibilidades en ataque y, fruto de ello, llegaron las primeras ocasiones claras del partido. Exceptuando una jugada por banda izquierda, previa pérdida de balón, que Rubén sacó casi bajo palos, las mejores oportunidades se dejarían ver por parte visitante. En primer lugar, Carri consiguió desbordar por banda derecha, llegar a línea de fondo tras beneficiarse de un rechace y centrar al área, para que Ricard, de cabeza, enviara el esférico, con todo a favor, por encima del travesaño; minutos después, el propio Ricard, tendría un mano a mano solo ante el portero, pero se escoró al intentar regatearle y no pudo rematar ante la oposición de los defensores que recuperaron terreno para impedir el disparo.

Lo tuvo cerca el Sanpa para adelantarse en el marcador. Y sin embargo, en dos minutos llegaría el descalabro que tiraría por la borda todo su trabajo del primer tiempo. El Montbau, en dos jugadas bastante parecidas, sacó resultado de su juego veloz y marcaría dos goles consecutivos en sendos remates sin oposición que dejaban al conjunto visitante en el UVI. El primero, de cabeza y remachado sobre la línea de gol en flagrante fuera de juego, fue un desajuste en toda regla que dejó a Alberto completamente vendido; el segundo, hacia abajo y a bocajarro tras un centro a media altura llegado nuevamente desde la izquierda, era ya un mazazo considerable. Y con cincuenta minutos por disputar, parecía evaporarse la esperanza de sumar algo en tan significativo desplazamiento. Sobretodo cuando Rafi pudo haber recortado distancias poco tras el saque de un corner poco antes del descanso, pero su remate de cabeza, completamente solo, se le escapó fuera.

Al borde del abismo, el vestuario del Sanpa hizo cargo de conciencia en el descanso. En el segundo tiempo era exigible reaccionar, no había espacio para ninguna excusa, no era el momento de bajar los brazos sino el de darlo todo sin reservas si se pretendía dar la vuelta a la situación. Y con esa idea saltó al campo para afrontar los segundos cuarenta y cinco minutos.

Tras unos titubeos iniciales, el equipo del Baix Llobregat comenzó a ganar terreno al conjunto barcelonés, cada vez más reservón y replegado. Chus decidió arriesgar con una defensa de tres, con Andrés, Rafi y Pedro, adelantando a Rubén para ganar en profundidad por banda izquierda. Eso permitía a Carri un mayor margen de maniobra en la media y dejaba claro que Luis era la principal referencia en punta. Sin embargo, la zaga local supo cerrar muy bien el centro de la defensa y eso requirió los servicios por los flancos de “Justin Biever” Maza.

Con más confianza y presencia en el juego a medida que transcurrían los minutos, Con la ayuda picapedrera de David y el arte de ingeniería de Carrillo, “Maz-inger” fue cimentando, con poco a poco su propia autopista por la banda derecha para llevar de culo a la zaga local, que cerraba como podía las posibles líneas de pase y se veía obligada a realizar constantes ayudas para impedir que el balón se alejara de la línea de banda. Pese a todos sus esfuerzos, a los diez minutos Marcos acabaría recibiendo un pase interior dentro del área y sería objeto de un claro penalti cuando se disponía a armar la pierna para el disparo. Y Lucho se encargaría de transformar la pena máxima con su temple habitual para “devolver” al Sanpa al partido. 2-1

El partido se volvió entonces en una auténtica contrarreloj. El tanto no hizo más que aumentar si cabe la prudencia del conjunto local, que fue aferrándose a esa mínima diferencia a la hora de afrontar los minutos que quedaban y se centró más en romper el ritmo del partido con pérdidas de tiempo que de sentenciar el partido. El Sanpa, pese a mostrar signos de superioridad, no podía evitar la ansiedad y cometía errores que le impedían cierta regularidad en ataque. Cuando Marcos consiguió marcharse solo ante el portero y su intento de vaselina se quedó corto, el ataque de nervios sobrevoló el banquillo visitante. Mientras tanto, Alberto tuvo que intervenir para evitar la sentencia.

Al cinco minutos de la conclusión, tendría que ser Luis el que recibiría en campo ajeno un balón largo de Rafi, recortaría hacia su derecha, se escaparía de su marcador y cruzaría de manera poco ortodoxa un balón que, tras golpear en los dos palos, acabaría en el fondo de la red. 2-2.

En un final de infarto, el Montbau enviaría al poste un balón al área que no había encontrado rematador y el Sanpa pudo culminar su remontada si hubiera fructificado una nueva escapada de Marcos por el pasillo central del campo verdillo. “Cazado pero no derribado” al borde del área en un intento a la desesperada del último defensor local cuando se plantaba completamente solo delante del portero, quedaría en nada gracias al completo y cobarde desentendimiento del árbitro, al que el público local había reclamado fuera de juego en la jugada del segundo gol de Luis. El marcador no se iba a mover más.

Si bien este resultado puede dejar cierto regusto amargo del Montbau por haber dejado escapar la victoria, lo cierto es que sigue siendo mucho más favorable para ellos que para el Sanpa, para el cuál la satisfacción no deja de ser incompleta. Mientras unos siguen sumando y permanecen 8 puntos sobre la zona de peligro, otros siguen en posiciones de descenso, a 2 puntos del Hospitalense y 7 de la Peña Recreativa Sant Feliu. Sin embargo, volver a puntuar es un aliento de esperanza para el conjunto de Sant Joan Despí, que espera que éste sea un punto de inflexión a partir del cual pueda encontrar el camino de la permanencia.


Fitxa Montbau-San Pancracio

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